Sobre mí

Me llamo Gabriel y estudié arquitectura.

Nada especial.

Empecé la carrera en plena crisis.

Oía todo el rato eso de

— ¿Arquitectura…? ¿Pero eso no está muy complicado?

Solían decir j*dido, más que complicado.

Y yo decía:

— Mientras acabo la carrera, ya mejorarán las cosas…

Y las voces tenían razón.

Y yo me equivocaba.

Pero cuando acabé ya no había vuelta atrás.

A buscar trabajo y dar gracias:

Dar gracias porque te pagan.

Dar gracias por tener un contrato.

Dar gracias por tener trabajo, en general.

Típico trabajo de arquitecto picapedrero: 50 horas a la semana, mil euros, no levantar la vista del AutoCAD, pedir las vacaciones como si fueran un favor.

Eso me duró un año.

Probé en otro estudio, en el que me trataban bien. Ganaba menos pero vivía mejor.

Cuando vi que eso era lo que había, me dije yo:

— ¿Ah, sí? No me cunde.

Y también me dije:

— ¿Y ahora qué hago?

Esto sí es especial:

Le di la espalda a la arquitectura (a los estudios de arquitectura) y me puse a otra cosa, mariposa.

Me metí en negocios inmobiliarios bien gordos. Y conocí a los arquitectos que viven de ellos.

No son mileuristas.

Y he descubierto poco a poco lo que hacen diferente al resto de estudios de arquitectura.

La mayor parte saben un poco de negocios.

Te cuento lo poquito que tienes que saber de negocios cuando te suscribes aquí debajo: